Ser sostenible no es suficiente

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El término sostenible se nos ha ido de las manos. Si miras a tu alrededor, encontrarás este calificativo en infinidad de productos (sobre todo, alimentos) que concuerdan poco o nada con tu idea de sostenibilidad. Por eso, hay quien ha empezado a defender que ser sostenible no es suficiente ¿Cambiamos de palabra?

Hoy en día, por haber, hay hasta tanques militares que buscan ser más eco. El concepto sostenible -y sus sinónimos- campan a sus anchas en los lineales de los supermercados, brillando en etiquetas desde verduras a detergentes. En muchas ocasiones, las empresas que fabrican estos productos adoptan la forma de grandes corporaciones.

¿Vale con ser sostenible?

La RAE define el término sostenible, al referirse a ecología y economía, como la capacidad de “mantener durante largo tiempo sin agotar los recursos o causar grave daño al medio ambiente”. Puede que muchos de los alimentos y productos que reciben el calificativo se fabriquen con criterios medianamente sostenibles pero, visto desde una perspectiva general, a estas grandes compañías -desde semillas a hidrocarburos- les costaría poner la etiqueta eco al conjunto de su negocio.

Hay más: ¿Debemos contentarnos con que algo sea sostenible? ¿Basta con que deje las cosas más o menos como están en el corto y medio plazo? En un reciente artículo, Ronnie Cummins, director internacional de Organic Consumers Association, y André Leu, presidente de IFOAM Organics International, opinan que no es suficiente: “¿Queremos producir alimentos de manera que se recupere la estabilidad climática y regenerar el suelo, la salud y la economía o simplemente queremos mantener el status quo?”, se preguntan en una tribuna publicada en EcoWatch.

Cambiar palabras

Cummins y Leu apuestan por recuperar una división ideada en la década de los ’70: agricultura regenerativa contra agricultura degenerativa. Similar clasificación podría aplicarse a la ganadería.

En resumen, las prácticas degenerativas -según los autores- son intensivas, emplean fertilizantes e insecticidas químicos y apuestan por el monocultivo, esto es, dedicar una gran parte de tierra a producir una única variedad vegetal, un sistema que suele degradar el suelo y puede afectar a la biodiversidad de la zona, a las reservas de agua e incluso a las economías locales.

La agricultura regenerativa, al contrario, se centra en prácticas asociadas a la agricultura ecológica y a la producción artesanal. Esto implica, claro, evitar fertilizantes e insecticidas químicos pero va muchos allá: una plantación regenerativa busca rejuvenecer los suelos a través del cultivo de temporada, gestionar de forma eficiente el agua y promover la soberanía alimentaria y la economía local, entre otras cuestiones. Y todo, mientras promueve que el suelo vuelva a almacenar carbono de la atmósfera. En suma, regenerar significa mejorar los recursos en lugar de gestionarlos de manera sostenible.

Otra forma de consumo

Señalan los autores que el consumo de alimentos orgánicos, sin pesticidas o producidos de manera sostenible ha crecido no solo porque, como consumidores, no solo porque estamos preocupados por nuestra salud sino también porque queremos defender el medioambiente. A medida que conocemos nuevos datos sobre el calentamiento global del planeta y se dirimen las consecuencias que acarrea la producción industrial y extensiva de vegetales, ganado o pescado, el número de consumidores que quieren hacer algo más que ser sostenibles crece. Y con ellos crece el número de productores que quieren hacer las cosas de otra manera, recuperando prácticas tradicionales y, sobre todo, innovando para que su producción repercuta positivamente en su entorno, mejorando la biodiversidad y la economía local.

Hace ya casi tres años, nosotras decidimos que queríamos hacer ese algo más. Y en ello seguimos en La buena vida. En breve, nos mudamos para crecer y poder albergar, cada semana, a productores que son mucho más que sostenibles.

1 Comentario

  1. Completamente de acuerdo con el “querer hacer las cosas de forma distinta” y aportar vuestro granito de arena. Desde hace unos meses me he sumado al hábito de comprar, siempre que me es posible, productos ecológicos, de km 0 y temporada. Enhorabuena por vuestro proyecto y poder facilitarnos un mundo mejor!! 🙂