¿Dudas con la carne roja? La respuesta está en la dieta mediterránea

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Ha saltado la alarma. La Organización Mundial de la Salud, después de unos cuantos años de estudio, ha incluido a la carne roja y a las carnes procesadas en la lista de agentes con potencial riesgo cancerígeno. Pero, como se han apresurado a señalar muchos expertos, que no cunda el pánico. Con moderación y con cabeza, estos alimentos pueden ser beneficiosos para tu organismo. Una vez más, parece que la solución al problema está muy cerca: solo hace falta volver a mirar a la dieta mediterránea.

¿Qué es?

Comer al estilo mediterráneo significa otorgar a los vegetales en lugar protagonista, por encima de las carnes. Es cómo se ha comido en España, Italia o Grecia durante siglos.

¿Por qué es buena?

Hay múltiples razones. Los especialistas destacan el tipo de grasa utilizada -aceite de oliva, pescado y frutos secos- y las proporciones entre nutrientes, en los que los cereales y vegetales ocupan la mayor parte de las recetas mientras que la carne (o similares) actúan casi como guarnición. El hecho de que se apueste por verduras de temporada, hierbas aromáticas y condimentos añade riqueza en micronutrientes.

Mucho más que una dieta

Dicen los expertos que es toda una herencia cultural que no solo permite comer bien y sano. Es todo un estilo de vida que engloba recetas pero también formas de cultivo y producción o apuesta por el producto local y de temporada. Y, por supuesto, está más que ligado a convertir las comidas en puntos de encuentro y, siempre que se pueda, de celebración.

¿Cómo practicar la dieta mediterránea?

1. Incluye los cereales en tu rutina diaria, en forma de pan, pasta, arroz, cuscús y otros. Si puedes, opta por variedades integrales ya que algunos nutrientes y fibra pueden perderse en el procesado. Es la mejor manera de afrontar el día.

2. El aceite de oliva debe ser tu principal grasa de adición. Ya conoces de sobra sus propiedades: es rico en vitamina E, beta-carotenos y ácidos grasos monoinsaturados.

3. Las verduras, hortalizas y frutas deberían estar presentes en tu comida y tu cena. Si te es posible, trata de que una de esas raciones sea de verdura cruda. Aportan al organismo agua, fibra, antioxidantes e infinidad de nutrientes. Lo de cinco piezas al día tiene su sentido y, si te es posible, elige siempre productos frescos y de temporada.

4. Si tu dieta te lo permite, no te olvides de los lácteos, especialmente queso y yogures.

5. Antes del anuncio de la Organización Mundial de la Salud, la dieta mediterránea se había pronunciado: es mejor comer carne roja con moderación y como parte de guisos. Igual trato merecen las carnes procesadas -salchichas, hamburguesas…-, que siempre viene bien meter entre pan y pan o como parte de un plato (por ejemplo, una buena salsa boloñesa). Sí es recomendable comer pescado un par de veces por semana y, con algo más de moderación, pasarse a los huevos.

1 Comentario

  1. Efectivamente, la vuelta a nuestra dieta tradicional es la solución para gran cantidad de problemas derivados de una mala alimentación. Hay cosas que no se pueden cambiar como el ritmo de trabajo y la vida más sedentaria ahora que antes pero hay que compensarlo con una dieta sana, con fruta fresca como la naranja valenciana y otros productos propios de nuestra tierra.