¿De verdad tienes intolerancia a la lactosa?

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De verdad eres intolerante a la lactosa?

Vaya por delante: Nadie más que un médico puede diagnosticar una intolerancia a la lactosa.  Con este artículo no vamos a intentar convencerte de que eres intolerante ni de lo contrario, pero si piensas que tienes esa intolerancia (o conoces otras personas que lo piensan) queremos darte argumentos para que no dejes de hacerte un diagnóstico fiable. ¿Te pica la curiosidad? Sigue leyendo…

En los últimos años hemos visto crecer como la espuma el número de personas que dicen ser intolerantes a la lactosa y otros alimentos. ¿Qué hay de mito y de realidad en estos casos? ¿Existe la intolerancia a la lactosa? Sí, claro que existe.

Los mamíferos, a medida que nos hacemos mayores, producimos menos lactasa, una encima que nos permite digerir la lactosa. Esta lactosa, que es una forma de azúcar naturalmente presente en la leche, llega entonces sin digerir al intestino grueso, donde puede producir flatulencias, hinchazón, diarrea y otros síntomas.

Sin embargo, los humanos en algunas regiones, fundamentalmente en Europa, llevamos tanto tiempo consumiendo productos lácteos como parte de nuestra dieta que hemos evolucionado hasta tolerar y digerir bien la lactosa en la mayoría de los casos.

Razones para el escepticismo

Cada cierto tiempo se extienden filias y fobias sociales en torno a la alimentación. Curiosamente, muchas de éstas tienen que ver con alimentos naturales y no procesados, como la leche. A los que nacimos en los 80, por ejemplo, no nos dejaban tomar más de dos huevos a la semana porque se pensaba que tenían mucho colesterol. También durante años se ha demonizado la grasa saturada, hasta que ha caído el mito.

Lo que hace muy sospechosas todas estas tendencias, que a veces vienen respaldadas por grandes asociaciones médicas y sanitarias, es que siempre terminan por atacar productos no procesados, que se pueden producir con facilidad por pequeños productores. Y casualmente la industria siempre tiene una alternativa procesada y compleja que ofrecernos.

Pasó con los productos bajos en grasas, hasta que se demostró que tenían mucho más azúcar, pasó con la mantequilla hasta que se demostró que las grasas hidrogenadas presentes en la margarina eran un chernobil nutricional, y está pasando ahora con la leche, que están sustituyendo por otros productos como las llamadas “leches vegetales” (de almendras, soja o avena), o las leches sin lactosa y demás derivados.

¿Es difícil diagnosticar la intolerancia a la lactosa?

No, es bastante simple y se puede hacer de varias maneras: con una sobrecarga de glucosa, como las que se hacen en las pruebas de diabetes, con un análisis del aliento o con un análisis de heces. En cualquier caso un médico de la seguridad social debería poder pedir las pruebas y hacer un diagnóstico fiable.

¿Da igual no tomar productos lacteos?

En realidad no. Los productos lácteos son nuestra primera fuente de calcio, un nutriente que vamos a necesitar a lo largo de la vida para mantener los huesos fuertes y evitar la osteoporosis. Las personas que por motivos de salud deciden eliminar la leche de su dieta deberían hacer un esfuerzo consciente por conseguir ese calcio de otras fuentes.

Además, cuando dejamos de consumir un producto en masa, un producto detrás del cual hay muchos productores, ganaderos y manufactureros, generamos inmensos vaivenes en la economía de estas familias.

 leche-de-almendras-alpro-ingredientes-e1372794725802¿Son buenas las “leches” alternativas?

Vamos a empezar por el principio. La “leche” de soja, de almendra o cualquier otra leche vegetal, no es leche. Si te fijas, en el paquete no pone que es leche, no tiene nada que ver. Es una mezcla de agua, azucares, espesantes, vitaminas añadidas y una parte de extracto vegetal que puede representar tan poquito como el 2%.

Estos productos, casualmente, son mucho más baratos de producir que la leche real, la que requiere una vaca, una oveja o una cabra y un ganadero y un ordeñador y otras muchas cosas. Estos sucedáneos le cuestan a la industria una miseria y se venden más caros que la leche real.

Y para acabar de rematarlo suelen tener mucho más azucar que la leche normal, en forma además de azúcares añadidos. Como se puede ver en la etiqueta de la imagen, esta leche de almendras tiene 3 veces más azúcar que almendras, pero hemos visto otras marcas que llegan a los 10g por 100ml, tanto como una lata de CocaCola. ¿Buena forma de empezar el día?

 ¿Y qué pasa con el resto de intolerancias?

Además de a la lactosa, hay entidades, algunas farmacias y algunos centros médicos que ofrecen tests de intolerancia a todos los alimentos. Con un análisis de sangre se comprometen a hacerte la “lista” de los alimentos a los que tienes intolerancia. Se llaman tests Alcat, ELMA o test de intolerancia alimentaria. Para que no quepa duda lo decimos muy claro: esos tests no sirven para nada. Lo han dicho la Academia Europea de Alergología e Inmunología Clínica, la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) y otro montón de organizaciones médicas y sanitarias.

Nuestra recomendación

Si piensas que puedes tener intolerancia a la lactosa, no te quedes ahí, pide una cita en el centro de salud y que te hagan un test para comprobarlo. Si das positivo, cuando hables del tema cuenta que te hiciste ese test para estar seguro.

Y acuérdate de que muchos de los derivados de la leche -la mantequilla, los yogures y muchos quesos- pierden la lactosa en el proceso de elaboración y son perfectamente seguros, aunque tengas intolerancia.

Y si no tienes intolerancia, pues a disfrutar de todo el riquísimo mundo de los lácteos. Eso sí, mucho mejor si son ecológicos o artesanos y si además conoces al productor que te los ha preparado  😀

La foto es de Steven Zolneczko

 

 

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Soy fundadora de Ephimera y promotora de La buena vida y Artilujos. En este proyecto vuelco los valores que he aprendido de mi familia y toda la gente estupenda que he encontrado en la vida.

2 Comentarios

  1. Por primera vez no ve ha gustado un artículo vuestro. Primero, hay leches vegetales sin azúcares añadidos. Segundo, dicho por dos endocrinos y Tres nutricionistas, el calcio lo adquirimos aproximadamente hasta los 30 años, a partir de ahí lo del calcio no es más que una creencia como la de tomar huevo dos veces por semana. Y tercero, a no ser que seas un ternero, no tienes ninguna necesidad de tomar la leche de un animal que no es tu madre! Anda que no hay productos que tienen más calcio que una leche de cualquier marca que lo que menos tiene es leche!!! La intolerancia, y lo digo por experiencia propia, viene más dada por la cantidad de productos químicos que le echan a la leche que por cualquier otra cosa.