Guía de parques de Madrid

1
3321

Madrid no es la ciudad más verde. De hecho, en estos últimos años, el urbanismo político parece haberse dedicado a cortar árboles e inaugurar plazas de hormigón. Pero ahí están, viendo pasar el tiempo, algunos estupendos parques -nuevos y antiguos- en los que poder disfrutar del buen tiempo que ya hemos inaugurado. Esta es una pequeña guía de parques de Madrid y su correspondiente nivel de dominguerismo (*). No están todos los que son, pero los que están nos enamoraron hace tiempo.

Casa de Campo

Nombre cursi: Por muy cursi que suene, es cierto: la Casa de Campo es el pulmón de Madrid.

Superficie: Tiene 1722,60 hectáreas. Ahí es nada.

Origen: La versión oficial fija su nacimiento por una decisión de Felipe II, a quien se le puso entre ceja y ceja trasladar la Corte a Madrid. El movimiento incluía montar una finca que uniera el Palacio Real con el cazadero de El Pardo.  Sin embargo, la zona lleva siendo habitada desde el Neolítico y algún que otro rey ya le había puesto el ojo.

Apertura al público: Fue bosque real hasta que, en la segunda República, se cedió al pueblo de Madrid. Aunque la Guerra Civil destrozó parte de su rico patrimonio, la Casa de Campo sigue mostrando joyas como el Puente de la Culebra, serpenteante obra de Sabatini. La contienda también dejó su huella en forma de búnkeres o trincheras.

Qué hacer: Podría estar mejor conservada -sobre todo, sus instalaciones deportivas- pero el guapo le sale por cualquiera de sus senderos en los que encontrarás paseantes, corredores, ciclistas y muchos domingueros haciendo lo que mejor se nos da: dominguear a la sombra en torno a una tortilla de patatas.

El serpenteante Puente de la Culebra de la Casa de Campo.
El serpenteante Puente de la Culebra de la Casa de Campo.

Nivel de dominguerismo: 10/10

El Retiro

Monumento a Alfonso XII, Parque de El Retiro
Monumento a Alfonso XII, Parque de El Retiro

Nombre cursi: el sitio del Buen Retiro, remanso de paz en el centro de la ciudad, pulmón verde (bis).

Origen: Al parecer, un generoso regalo del Conde Duque de Olivares al rey Felipe IV dio pie al parque que rápidamente se convirtió en la segunda residencia real.

Apertura al público: Carlos III permitió el acceso al público, siempre y cuando la gente fuera arreglada y aseada. Tras la revolución de 1868, La Gloriosa, pasó a titularidad municipal. Fue entonces cuando se construyeron los emblemáticos Palacio de Cristal o El Ángel Caído. Y, sí, en tiempos de Fernando VII e Isabel II el parque acogía La Casa de Fieras con todo tipo de animales salvajes. Hoy da nombre a una biblioteca.

Qué hacer: Barcas, barquillos, lectura de cartas del futuro, cañas y patatas fritas, paseos, patinaje y bicicleta, dar de comer a las ardillas, perderse entre las casetas de la Feria del Libro, merendar, comer y cenar (temprano) y ver con los niños a Pirulo, entreo otros títeres. El Retiro es Madrid en estado puro, aunque esto también suene cursi.

Nivel de dominguerismo: 9/10. No siempre es fácil encontrar buen sitio.

Parque del Oeste

El más inglés de los parques de Madrid, el del Oeste.
El más inglés de los parques de Madrid, el del Oeste.

Nombre cursi: No se le conoce. Sí responde a nombres como “el del Templo de Debod”, “el de Moncloa”, “el del botellón” (más en la época de los ’90)…

Superficie: 100 hectáreas, incluyendo el Teleférico, el Templo de Debod o la Rosaleda

Origen: La idea se la debemos a don Alberto Aguilera que, aparte de ser una popular y cercana calle, es el nombre del alcalde de Madrid que, en 1906, pidió al paisajista Cecilio Rodríguez un trazado para que los madrileños de la zona pudieran ver y dejarse ver. Fue uno de los escenarios clave durante la Guerra Civil, al acoger el Cuartel de Montaña.

Apertura al público: Siempre fue público. Se pensó a modo de jardín inglés, con sus desniveles y caminos curvilíneos.

¿Qué hacer?  El balcón que se forma en la zona del Templo de Debod -el pedacito de Egipto que el país regaló por la participación española en la presa de Asuán-, es probablemente uno de los mejores puntos para disfrutar de los cielos de Madrid (cuando no hay boina negra).

Nivel de dominguerismo: 8,5/10

Jardines de Sabatini y Campo del Moro

Jardines de Sabatini
Todo en su sitio en los Jardines de Sabatini

Nombre cursi: Los jardines del rey, los jardines reales…

Superficie: Los jardines de Sabatini, 2,54 hectáreas. El Campo del Moro, 20.

Origen: El Campo del Moro se imaginó por Felipe II antes incluso de que se levantara el Palacio Real al ver el semejante barranco que separaba los terrenos palaciegos de la ribera del Manzanares. Sin embargo, el Campo del Moro no cogió forma hasta el reinado de Isabel II, unos cuantos años después. Algunos populares nombres del callejero madrileño como Argüelles, preceptor de la reina (menor de edad entonces), y Martín de los Heros, intendente de patrimonio, están detrás del parque. En el caso de los Sabatini, se pensó en la década de los 30 del siglo pasado.

Apertura al público: son de esos jardines con horario en Madrid y en los que todo, absolutamente todo, está en su sitio.. Sabatini, por ejemplo, cuenta con más de 20.000 arbustos y 9.500 árboles, de los cuales 400 son palmeras.

¿Qué hacer? Poco dado al mantel y al filete empanado, estos parques y sus recovecos se prestan a la lectura, las tardes de amor y a dar rienda suelta al Instagram ya que es uno de los sitios donde mejor luce el crepúsculo en la ciudad. Y no, aquí no hay vampiros.

Nivel de dominguerismo: 2/10.

Madrid Río

Madrid Río, a pleno puente.
Madrid Río, a pleno puente.

Nombre cursi: la arteria verde de Madrid. Sí, el nombre lo inventó un político.

Superficie: Unas 150 hectáreas.

Origen: Es de los últimos en llegar pero ya ha dejado su huella, aupándose como uno de los más populares. Se construyó entre 2003 y 2007, cuando los ciudadanos de Madrid (y algún que otro famoso actor hollywoodiense) pensaban que alguien estaba buscando desaforadamente un tesoro en el subsuelo de la ciudad. Vino a recuperar la ribera del Manzanares gracias al soterramiento de la M-30, rebautizada como Calle 30.

Apertura al público: Siempre. Ofrece planes del día a la noche, desde áreas de juego infantil a terrazas para el copeteo, como las que alberga Matadero Madrid en uno de los extremos del parque.

¿Qué hacer? De todo, aunque la sombra escasea ya que los árboles son todavía jóvenes. Ciclistas, corredores, patinadores y paseantes abundan y, en ocasiones (demasiadas), comparten en (no bien delimitado) espacio pero en general la convivencia resulta fácil.

Nivel de dominguerismo: 6,5/10

El Capricho

El parque del Capricho en todo su explendor
El parque del Capricho en todo su explendor

Nombre cursi: El parque más bello de la ciudad, y sí, estamos de acuerdo.

Superficie: Cuenta con 14 hectáreas.

Origen: Los Duques de Osuna crearon este maravilloso parque en 1784, cuando la duquesa falleció, el parque se desmejoró, hasta que el ayuntamiento de Madrid lo compró y empezó las obras para recuperarlo, estas labores duraron hasta el 1999. Esta considerado uno de los parques más bellos y más desconocidos de nuestra ciudad.

Apertura al público: Los horarios son un poco restringidos, solo abre los sábados, domingos y festivos:

  • Del 1 de octubre al 31 de marzo: de 9 a 18:30 horas.
  • Del 1 de abril al 30 de septiembre: de 9 a 21 horas.

¿Qué hacer? Aquí de todo, de todo,  no se puede hacer. Es un espacio un poco restrictivo, no se puede entrar comiendo, no, ni siquiera un helado, ni podrás pasear a tus mascotas. El El jardín ofrece tres estilos diferentes: un jardín francés, el paisaje inglés y el giardino italiano. Otra de las maravillas de este gran desconocido es su búnker de la Posición Jaca, construido en 1937, un enclave de la Guerra Civil único en Europa, el espacio consta de 2.000 metros cuadrados a 15 metros bajo tierra , que podrás visitar de manera gratuita con cita previa, os dejamos toda la información:

  • Teléfono: 916 397 869. De lunes a viernes de 09:00 a 13:00 horas.
  • Correo electrónico: paa@talher.com

Nivel de dominguerismo: 5/10

La Quinta de Los Molinos

Los almendros en flor de la Quinta
Los almendros en flor de la Quinta

Nombre cursi: Parque histórico

Superficie: Nada menos que 25 hectáreas.

Origen: Esta finca de recreo rústico urbana, perteneció al Conde de Torre Arias, ahora mismo su uso es público, y aun que no esta abierto en su totalidad (28 hectáreas). Podemos disfrutar de una gran extensión de arbolado, zonas agrícolas y un marcado carácter mediterráneo.

Apertura al público: Abre de lunes a viernes de 6:30 a 22:00 horas.

¿Qué hacer?  Todo, todo. El parque está dividido en dos zonas claramente diferenciadas: la zona norte con estilo romántico paisajista y la zona sur de carácter agrícola. Os recomendamos visitarlo en febrero, ya que sus almendros en flor son un espectáculo sin igual.

Nivel de dominguerismo: 10/10

El nivel de dominguerismo determina la aptitud del parque para disfrutar de un día completo, comida y merendola en el césped incluida.

 

 

 

1 Comentario