¡A la basura!

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Todo lo que tiramos a la basura

Según la ONU, un tercio de toda la comida que produce el mundo se pierde o se tira. Dos de cada tres de esos tomates que compraste ayer. 300 gramos de aquél kilo de filetes que se nos estropeó por no congelarlo a tiempo. Todo esto es lo que tiramos constantemente. Solo que a escala global, con cifras que dan escalofríos.

La cosa ha llegado a tal dimensión que la ONU ha creado una iniciativa especial para reducir el desperdicio de comida. En La buena vida te contamos por qué se produce el desperdicio alimentario.

Ya te lo decía tu abuela

Esto te va a sonar. El primer motivo por el que se desperdicia tantísima comida es -ya te lo decía tu abuela- porque no nos damos cuenta del valor de las cosas. No nos damos cuenta de que para cultivar esas acelgas que nos ha dado pereza limpiar hay un trocito de tierra que le hemos robado al bosque. Que ha habido una persona que hoy tendrá dolor de riñones de recogerlas. Que hemos gastado en frío para almacenarlas, en combustible para transportarlas y en dinero contante y sonante para comprarlas, aunque no sea mucho.

Los consumidores somos responsables del 40% del desperdicio de alimentos. Tiramos 76 kilos de comida al año. No ayudan los llamados tamaños familiares o las campañas que invitan al consumidor a comprar más de lo que necesita para, supuestamente, ahorrar en la compra. ¿Realmente ahorramos?

Cada familia tira en España, de media, 1.500 euros a la basura.

La distribución alimentaria. Imagen: 99 cent, de Andreas Gursky

La verdadera culpable: la cadena de distribución alimentaria

Pero sería injusto e inútil cargarnos con culpas porque los primeros responsables de este desperdicio masivo no son los consumidores, sino la cadena de distribución alimentaria. Y es que es muy complicado combinar eso de tener las estanterías llenas todos los días del  año y que justo coincida que los consumidores se lo lleven todo. Y aunque algunos supermercados están trabajando para reducir los desperdicios, el hecho es que el sistema que abastece a tiendas y cadenas es responsable de este desaguisado.

Estos son los pasos donde se quedan miles de toneladas de alimentos cada año:

  • La producción que se deja de recolectar.

Lo conocemos por las noticias: Cuando hay mucha producción bajan los precios y los agricultores terminan por dejar la fruta en el campo porque no les sale rentable. Campos de naranjas, de tomates, de cerezas… que se quedan en las ramas.

  • La mala suerte de las feas

Si alguna vez te has preguntado cómo puede ser que los productos frescos sean tan igualitos en el supermercado, es porque las frutas y las verduras feas no sobreviven hasta la estantería. La industria tiene unas normas bastante locas para decidir que aspecto tiene que tener una zanahoria y descarta todas aquellas piezas de fruta, verdura, carne o pescado que no cumplen sus estándares.

Si ese tomate logra salir hacia una tienda o un supermercado, corre el riesgo de perderse por el camino en otras de las muchas etapas que componen las cadenas de distribución larga: transporte, procesado (envasado, lavado…), más transporte hasta los mercados mayoristas y centrales de compra y de ahí más transporte hasta el punto de venta.

  • El agujero negro de las tiendas

De toda la cadena de distribución, desde el productor hasta el plato, donde más se desperdicia es en las tiendas. La política de las estanterías llenas (nos hemos acostumbrados a huir de los supermercados vacíos), los productos que ya no están en promoción, unas fechas de caducidad muy estrictas o la cada vez más presente costumbre de encontrar platos ‘recién hechos’ como sushi o pollos asados son los responsables de este fenómeno.

Los restaurantes, los que más tiran. Imagen de petrr

Lo que más llama la atención es que los supermercados y las tiendas dan por hecho que van a tener este nivel de desperdicio y imputan esos costes a los productos que sí se venden. De forma que cuando vas a llevarte un kilo de judias verdes no solo estás pagando las que te llevas, sino también las que tiraron esta mañana porque “no tenían muy buena pinta”.

Muchos consumidores ya se han rebelado contra esto y en 2012 casi 120.000 firmaron una petición para que los supermercados dejen de tirar comida.

  • Los restaurantes, los que más tiran

En 2011, los restaurantes españoles desecharon 63.000 toneladas de comida al año, de acuerdo con los datos de los propios hosteleros. El 60% de los desperdicios se deben a mala planificación y solo un 10% a las sobras de los comensales.

 

El precio que pagamos

En realidad, todo este desperdicio nos está costando una millonada: desechar comida contribuye a subir los precios de los alimentos y, sobre todo, genera unos costes que van más allá de lo económico. Según la FAO, la comida que desechamos cada año supone más de 800 mil millones de euros pero, si añadimos los costes del impacto ambiental de la producción, el efecto sobre la biodiversidad o los problemas sanitarios derivados del uso de pesticidas, habría que añadir 1,2 billones de euros más.

En la escala doméstica, cada familia en España tira al año 1.500 euros de comida que se van -literalmente- a la basura.

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El desperdicio de comida, en cifras

  1. Un tercio de la comida que se genera en el mundo acaba en la basura, tanta como para alimentar a 3.000 millones de personas.
  2. La comida desperdiciada genera, cada año, 3.300 millones de toneladas de gases efecto invernadero. Si fuera un país, sería el tercero en la lista de los más contaminantes
  3. Cada año se ocupa 1.400 millones de hectáreas de tierra para nada. Es el 28% del espacio cultivado en el planeta o, lo que es lo mismo, todo el espacio que ocupan China, Mongolia y Kazajstán en el mapa.
  4. En 2007, el desecho de  verduras y frutas supuso un desperdicio de 250 kilómetros cúbicos de agua, que es más o menos el caudal de un río como el Volga.
  5. En el mundo, cada día, se cultiva el equivalente a 4.600 calorías por persona cuando, de media, solo necesitamos unas 2000. Más de la mitad se pierden por el camino
  6. En Reino Unido, la normativa que obligó a relajar los estándares cosméticos para que un vegetal se exponga en vitrinas ha salvado unas 300.000 toneladas de alimentos que podrían haber acabado en la basura

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