Hablando de agricultura ecológica con Amelia Herrero

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Aperitivo con Amelia Herrero, de la huerta Canal de Castilla

Montar una huerta es algo más complicado de lo que parece. No sólo es importante saber combinar las verduras adecuadamente, para que todas crezcan y no se nos queden pequeñas o para que inesperadamente unos pimientos nos piquen porque los hemos plantado al lado de unas guindillas, si no también conocer todo el proceso que conlleva montar una huerta, sobre todo si es ecológica. Amelia es fundadora de la cooperativa “Canal de Castilla” y nos estuvo contando durante El Aperitivo de este sábado cómo lo hicieron.

No fue hasta el año 2009 cuando ¡por fin! sacaron la primera cosecha. Después de negociaciones con el ayuntamiento, papeleos, y de desintoxicar la tierra, consiguieron una producción que podían comercializar cumpliendo con todos los requisitos que exige una huerta ecológica. Fueron un grupo de 5 mujeres de San Llorente de la Vega, provincia de Burgos, quienes comenzaron a pensar juntas durante las reuniones en el centro cultural, la posibilidad de montar un negocio que diera trabajo en el pueblo.Tras muchas vueltas a muchos proyectos se decidieron por una huerta ecológica, ya que tierra en el pueblo “sobraba”.

Conseguir estar donde están hoy no fue nada fácil. Lo que produzcas los dos primeros dos años no se puede comercializar como ecológico, porque no ha dado tiempo a que la tierra esté limpia de químicos. Así, empiezas un trabajo duro y sin poder “sacar provecho” de él a corto plazo. Esto, de entrada, no es muy motivador. Amelia nos decía, que hubo gente que perdió la paciencia y acabó dejando la cooperativa, pero que mientras unos salían, iban entrando otros.

El primer año de la huerta fue muy duro. Cuando alguien empieza algo, lo coge con muchas ganas, por eso aprovecharon y plantaron muchas verduras en cuanto parecía que el tiempo era bueno, pero cayó una granizada que mandó toda la cosecha directa al compostaje. Esto fue durísimo, lo perdieron todo. El sábado acordándose de aquello, Amelia nos dijo entre risas que  “no hay que plantar nada antes del 20 de mayo”.

El segundo año de cosecha, fue clave. Ese año aprendieron cuáles eran los compañeros ideales de cada verdura. Sabiendo esto, evitamos los problemas de tamaño de las verduras y de pimientos inesperadamente picantes. Uno de los ejemplos que nos puso Amelia para que comprendieramos los beneficios de combinar las verduras bien, fue el siguiente: Al plantar lechugas, colocar una fila de cebollas. La lechuga se pudre y la cebolla “coge” esa podredumbre, manteniendo a la lechuga más tiempo y libre de bichos. De esta manera evitamos usar pesticidas y otros químicos.

Cuando nos hablaba de la colocación de verduras para no usar fertilizantes, es verdad que a todos se nos viene a la mente la típica imagen de hace mil años, de pobres campesinos pasandolo fatal bajo el sol. Sin embargo, la agricultura ecológica no significa volver a la antigüedad, es más, todo lo contrario. Significa conocer las verduras, la tierra, los bichos… todo el ecosistema a la perfección para poder evitar usar pesticidas.Ya me diréis que tiene eso de antiguo, porque en mi opinión es usar toda la evolución de las técnicas de cultivo y los conocimientos de la naturaleza, más  lo que nuestros antepasados descubrieron y nos han ido transmitiendo, para sacar el mayor rendimiento “sin añadidos”..

Habiendo superado los dos primeros años, y pudiendo comercializar sus verduras, el negocio de la cooperativa empieza a despegar. Han conseguido sacar la cooperativa adelante y crear puestos de trabajo en el área rural, algo que hoy en día es difícil, pero cada vez se da más porque en las ciudades el trabajo escasea.

Esta cooperativa se ha convertido en un centro de trabajo, ya que a día de hoy tienen gente asalariada, pero también se ha convertido en una comunidad de amigos en la que todos se ayudan unos a otros, evitando perder cosechas, tiempo y dinero, ya que se ayudan unos a otros. Maravilloso como el trabajo en equipo ayuda a conseguir varios objetivos a la vez, en este caso generando empleo, creando una comunidad de amigos y trabajadores y produciendo alimentos ricos, naturales y libres de químicos, ¿se puede pedir más?

Cada semana puedes llevarte los productos de la huerta ecológica Canal de Castilla en las cestas que distribuimos en La buena vida.

Julia Sánchez es estudiante de Administración y Dirección de empresas y Publicidad en la Rey Juan Carlos. Mientras cursa sus prácticas en La buena vida, nos cuenta su visión de los aperitivos que montamos cada semana con emprendedores sociales.

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Soy fundadora de Ephimera y promotora de La buena vida y Artilujos. En este proyecto vuelco los valores que he aprendido de mi familia y toda la gente estupenda que he encontrado en la vida.